¿Y ahora quien nos ayuda?

Hasta hace unos pocos años era previsible saber cuales serían las tendencias y prendas que el consumidor iba a querer comprar. Los FB_IMG_1438908657933grandes modistos y empresas con más publicidad marcaban las pautas y el resto las seguía. Teníamos seis meses para desarrollar las colecciones. Pero actualmente las tendencias se van diversificando y ya no las marca el modisto o famosos diseñador, sino la gente de a pie.

Los coolhunters enloquecen detrás de las masas, las tribus urbanas, en los festivales, en la calle, buscando ideas. Es el propio consumidor quien propone qué es lo que quiere vestir y cómo.

Las agencias de tendencias como WGSN, Promostyl, Carlin internacional, Fashion Information, han sido también las grandes promotoras del consumo de tendencias. Bajo unos estudios de mercado, sociológicos, psicológicos y económicos estas agencias marcan los estilos a seguir y todas las empresas los siguen con gran seguridad. Pero ninguna de estas empresas realiza un estudio específico de su cliente y la relación con los productos que se están diseñando, tampoco nos dan una devolución de los resultados una vez terminadas las temporadas.

Por otro lado, las tendencias que estas agencias proponen son globales, sin embargo, el futuro de las tendencias está en la diversificación, por lo cual cada empresa tendrá que tener claro cómo satisfacer a su consumidor y no a otro.

Esto genera un problema para las grandes empresas, ya que su antiguo y fiel consumidor se ha convertido en miles de únicos consumidores, con diferentes maneras de ver las cosas y de vestir. Por lo cual, cada vez es más complicado hacer un pronóstico de los productos que se podrían vender más y cómo decidir la profundidad de la compra.

Muchas veces las empresas apuestan por un producto que luego no se vende y se vende el que nadie podía prever. Cuando comienzan a llegar los primeros informes de ventas desde las tiendas ya no existe margen de tiempo para encargar reprises. ya que actualmente todo se fabrica en otros países.

El mercado de consumo está cambiando a una velocidad exagerada y el consumidor es cada vez más exigente y coherente con sus gustos personales. Pero los gustos y preferencias del público son muy variados y cada vez se busca más la diferenciación a través de los estilismos logrados.

Gracias a esta manera de ver la moda, una persona cool ya no es necesariamente aquella que sigue las tendencias al ritmo de los famosos. El estilo, hoy en día es valorado de acuerdo al estilo de vida de las personas y la coherencia en su totalidad. Este tiene que verse reflejado en su trabajo, su familia, su coche y desde luego en las marcas que viste y en las ingeniosas vestibilibades que denotan su personalidad única e intransferible.

Las ofertas de las marcas de moda ya no son una directriz única y rígida de influencias globales o para aspirar a ser alguien superior. Actualmente las prendas de las colecciones de moda son un estímulo para que el cliente las interprete y las lleve o combine a su manera dando lugar a la diferenciación.

Si quieres más información puedes descargar el libro Dinamización de las empresas de moda en Bubok

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